Hablemos de corrupción

noviembre 1, 2017

En la oficina bellamente decorada por diseñador, con arte colgado de otros países y whisky de importación, se sientan ambos caballeros a entablar conversación. Con el puro de La Habana, la pierna cruzada, sentado en su sillón color caoba, después de una fumarada, le responde al caballero, lo que piensa del asunto que se trata:

Hecho. Cuenta con ello.

Se retira el invitado. Pasan los meses y es declarado “Gobernador del Estado”. Aquél “hecho, cuenta con ello” se ve ahora cambiado por un “gracias, mi hermano”, un apretón fuerte de manos, una sonrisa enorme, un golpe de alegría en la espalda y un nombramiento en las altas esferas del estado.

Nadie supo, nadie sabe, nadie lo vio, pero al momento de cuestionar, la justificación es grande y real. “¡Tiene la preparación! ¡Es el mejor para el puesto! ¡No hay que dudar que busca para todos lo mejor!” Aunque la realidad nos diga que no. Sin terminar la primaria, secundaria, preparatoria, y qué decir de una carrera universitaria, pero “apoyó” cuando más se le necesitó y por esas cuestiones, el nombramiento le corresponde.

Y en medio de juntas, viajes, campañas y hacer como que se trabaja, muchos ocupan puestos que no les es por mérito, sino por, como en México se dice, “palancas”.

Ahora todos son “licenciados”, aunque se adueñen del título que no les ha sido otorgado, pero el puesto lo da por hecho, así que sin indagar, se le ha conferido un título y un puesto. Pero, ¿está capacitado? Es como pedirle a una estilista que me haga un trasplante de corazón. ¿Le gustaría? Así de ilógico suena dejar el futuro de nuestro país a personas que no están capacitadas, a este sitio no se viene a aprender, se viene a ejercer lo que ya se aprendió, si el gobierno fuera una empresa y todos quienes trabajan en él presentaran sus currículos, ¿quedarían contratados?

Hablemos de corrupción.

Si sabes que no estás capacitado para el puesto, pero ofrece grandes beneficios y te lo prometen por solo apoyar en campaña, ¿lo tomarías? La mayor parte de los Mexicanos, con gusto dirían que sí, sí, la gran mayoría. ¿Dónde quedan aquellos donde su honor va en sus palabras? ¿Dónde han quedado aquellos quienes saben que son el ejemplo de los que aún gatean?

Un mejor México deseamos para nuestros hijos, un mejor México pedimos. Sin embargo, cuando la oportunidad viene, la mayoría de mexicanos busca el provecho propio antes que el provecho de la ciudadanía.

Muchos han llegado a los puestos que tienen por haber apoyado en las campañas, “favor con favor se paga” y muchos empresarios apoyan a los candidatos con dinero bien habido para fines propios. Empresario al fin de cuentas, inversionista si se le presenta.

Y mientras muchos siguen estas premisas, los que realmente desean un cambio, en medio de “accidentes” muchas veces han sido acallados.

El favor, el amigo, el “hueso”… ¿Dónde quedan los valores verdaderos? La mentira, el engaño, el robo ¿hasta cuándo lo toleraremos? Hasta que eduquemos generaciones íntegras, honestas, con valores, que ellos mismos frenen la corrupción, familias que le digan a los niños que digan la verdad y con el ejemplo lo muestren día a día; familias que si en la tiendita de la esquina les devuelven cambio de más, se regresen y les digan “me has dado de más, aquí tienes”, no donde se rían y celebren el error del otro; familias donde enseñen a apoyar a los demás, en vez de discriminar, ignorar y tratar mal; familias donde “ser humano” es ser humano, no es ni menos ni más; familias donde no se compre robado, donde se diga siempre la verdad; familias donde se exalte el trabajo y la educación en vez de seguir el dicho de “el que a buen árbol se arrima…” y andar ahí de …

La corrupción, no es como tal un problema, sino un resultado de lo que hemos sembrado en casa. ¿Quieres ver un cambio en el país? Comienza con cambiar la manera de dirigirte, la manera de educar a tus hijos, la manera de ser ante los demás. Una persona, un partido, o una ley, todo eso jamás cambiará tu situación, si tú mismo no decides primero, cambiar.

Y así, el resultado podría ser, aquel que tanto añoramos.

Jazmín Chí A.
Fundadora Levgrow
Premio estatal juventud 2013 – Tamaulipas
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